Alvaro Uribe en Mesa Privada con sus Mandos Paramilitares:

alvaro-uribe-reunido-con-paramilitares

alvaro uribe-en-la-mesa-con-paramilitares

alvaro-uribe-escucha-informes-paramilitares

alvaro-uribe-con-comandante-esteban

alvaro-uribe-en-su-ambiente-con-paramilitares

Álvaro Uribe Entrega Colombia al Paramilitarismo

El presidente Uribe se jacta de que nadie y nada lo puede asociar con el paramilitarismo y ha encontrado tapones a todas y cada una de sus posibles conexiones con ellos. Los presidentes generalmente dicen lo que quieren que la gente piense, pero los hechos son el termómetro de la historia.

Todos los hechos apuntan no solo a la realidad de que existen conexiones entre el presidente Uribe y el paramilitarismo, sino peor aún a que él los ha promocionado, defendido y les ha dado todo el poder necesario que causó la existencia de la parapolítica, el legado histórico más importante de los dos gobiernos de Uribe.

El presidente Uribe no ha negado todavía que promovió el armamento de civiles como autodefensas contra las FARC. La prueba de estas acciones se compila gráficamente en sus gestiones alrededor de las Convivir. Al permitir y promover el armamento de civiles, el presidente Uribe justificó y oficializó la existencia de sicarios y mercenarios como agentes de terror contra la población civil. La creación e impulso de milicias ciudadanas es el cimiento de cualquier guerra civil. Solo después de los Convivir se desarrolló esta abierta guerra civil en el campo entre ciudadanos armados contra campesinos que simpatizaran o apoyaran a las FARC. La estrategia detrás del apoyo del hoy presidente Uribe a estas milicias era desconectar a las FARC de su apoyo logístico y aterrorizar a la población que intentara simpatizar con las FARC. Esto se hizo combinándolo con una guerra psicológica que creara un odio intransigente contra las FARC. La idea en su conjunto era aislar a las FARC de los campesinos, romperles su base social bajo la teoría de que sin el apoyo del pueblo a las FARC les quedaba imposible tomarse el poder.

El presidente Uribe tampoco ha negado públicamente todavía su lucha para que a los paramilitares se les llame autodefensas y no narco-terroristas. El presidente Uribe reserva el término narco-terroristas única y exclusivamente para las FARC, a pesar de que legalmente los paramilitares fueron declarados organizaciones terroristas vinculadas al narcotráfico, al igual que las FARC, por buena parte del mundo occidental.

El presidente Uribe se ha dedicado a atacar el narcotráfico manejado por las FARC, en un proceso que va desde el envenenamiento de la siembra de coca hasta la frustración del envío clandestino de droga a los mercados de consumo. Este énfasis inevitablemente ha favorecido fundamentalmente al narcotráfico de los paramilitares y al de la delincuencia común.

El presidente Uribe tampoco ha negado que sus llamadas autodefensas han servido a su gobierno para desplazar a las FARC de áreas de control territorial y en mantenerlas aisladas de su apoyo logístico. El presidente se ha referido familiarmente a sus llamadas autodefensas como los “muchachos” y ha insinuado que Colombia les debe un servicio invalorable.

El presidente Uribe ha divulgado sus principios a través de sus consejos comunitarios, la prensa y la televisión colombianas. Lo que ha hecho eco en un 90% de la población colombiana.

El presidente Uribe se ha aprovechado del hecho que los colombianos adolecen de una identidad formada alrededor de la legalidad y que en su ausencia usan las armas y la violencia para asegurarse de que sus ideas y su poder se mantengan.

El surgimiento del narcotráfico floreció en Colombia por la mentalidad generalizada de que no importan los medio sino los fines, y si hay alguna forma rápida de hacerse rico o mitigar la pobreza no hay ninguna razón para desecharla.

De esta manera la corrupción no atrapa la atención de los colombianos y menos aún de la política colombiana, por lo que la impunidad es la regla de la violencia y el crimen en Colombia, especialmente para toda la criminalidad a alto nivel. Y esa es la explicación fundamental del teflón del Dr. Alvaro Uribe y del que él se jacta con arrogancia.

El paramilitarismo fue creado por el gobierno colombiano, se estableció durante el gobierno del presidente Cesar Gaviria y recibió el impulso y el desarrollo inmediato del hoy presidente Uribe. El paramilitarismo recibió el entrenamiento militar del mismo ejército colombiano al tiempo que de peritos israelíes y estadounidenses y la amplia y generosa financiación de la empresa privada agro-pecuaria e industrial colombiana y de algunas multinacionales, principalmente estadounidenses. También recibió el apoyo de la Iglesia Católica que promulga el dogma de la extinción del comunismo aún contra la violación del quinto mandamiento, el cual no es aplicable a quienes descuarticen o desaparezcan a miembros de las FARC a quienes los apoyen e incluso a quienes simpaticen con ellos. El ampliamente conocido jesuita Alfonso Llano Escobar ha sido un vocero incansable de este objetivo de la Iglesia. No sorprende a nadie que muchos clérigos bendijeran las motosierras, los puñales, las ametralladoras y a los mismos paramilitares para que Dios los iluminara y les diera valor en sus acciones de exterminio humano.

Es importante recordar que las Convivir, justificación del paramilitarismo legalizado por el gobierno, no fueron creadas para la construcción de escuelas, puentes, carreteras y hospitales, sino exclusivamente para combatir al campesinado que apoyara o simpatizara con las FARC. Diezmar la base social de las FARC y su apoyo logístico fue la misión gubernamental del paramilitarismo. El Plan Patriota se encargaría de enfrentar directamente a las FARC, mientras el paramilitarismo enfrentaba a la población en una guerra civil maquinada desde el gobierno e impulsada desde sus principios por el hoy presidente Uribe.

La filosofía del paramilitarismo y la del presidente Uribe se compaginan perfectamente no por coincidencia, sino por el liderazgo que de estas ideas ha distinguido al Dr. Álvaro Uribe y que ha guiado a todos los paramilitares. El odio a las FARC es el elemento primario que une los corazones del presidente Uribe y de los paramilitares.

Apoyar la violencia armada ciudadana, como abiertamente lo hizo el dr. Álvaro Uribe, lo obligaba a hacerse responsable de sus abusos y consecuencias, no solo de sus éxitos. Impulsar una guerra civil es una gran responsabilidad frente a los derechos humanos y la paz de una nación.

El gobierno cuenta con instituciones para enfrentar problemas bélicos internos de los que se debe alejar completamente a la ciudadanía. Las Fuerzas Armadas, es una de ellas. Una acción errada produce otras reacciones erradas como en una línea de dominós. Promover masacres de campesinos que apoyaran o simpatizaran con las FARC provocó la misma reacción de las FARC contra la población civil que apoyara al gobierno o simpatizara con él. Daños colaterales de lado y lado agudizarían la situación y la empujarían a un grado mucho peor.

Causar ese escenario es una responsabilidad muy seria por las vidas que implica no importa de qué bando sean. Los problemas bélicos deben dejarse en las manos profesionales del ejército y no en ninguna otra. Era predecible que ciudadanos armados y con objetivos no humanitarios estuvieran disponibles para asimilarse al crimen de una manera fácil e inmediata. No pensar en las consecuencias de las decisiones y solo vivir obsesionados de la desesperación por resultados inmediatos puede destruir estrategias contra un enemigo y agregar situaciones peores de las que se tenían originalmente.

Si la población civil se hubiera sublevado en armas era deber inmediato del gobierno, y del hoy presidente de la república, impedir una guerra civil y el escalamiento del conflicto armado. Esos civiles debieron desarmarse ipso-facto y ser invitados a formar parte del Ejército Nacional, creado para defender con las armas los derechos de todos los ciudadanos.

Fue inconcebiblemente grave que el gobierno colombiano y el dr. Álvaro Uribe no hubieran actuado de acuerdo a los principios de la democracia y el sentido común.

Ese estilo de desdén y desconocimiento de los principios del bien humano y de la democracia han caracterizado siempre al presidente Uribe. Su reciente violación de la soberanía del Ecuador, censurada unánimemente por todos los países latinoamericanos, es otra prueba más de la convicción del dr. Álvaro Uribe de que el respeto por la vida humana y la democracia no sirven. Los mismos Estados Unidos y los países europeos ven con preocupación y desconfianza la conducta criminal, desde el punto de vista democrático y humano, que el dr. Álvaro Uribe despliega en Colombia y por la cual ha logrado un 90% del apoyo de la población que vive en las ciudades principales y que se prestan a las encuestas.

Enderezar el país torcido que ha creado el dr. Álvaro Uribe es una tarea meticulosa, dura, pero necesaria y urgente.

La Corte Suprema de Justicia está desarrollando una labor heroica y encomiable en Colombia, que llena el vacío de principios morales y legal de los colombianos. Gracias a esta excepcional circunstancia y con las denuncias civiles que han sido oídas por organizaciones de defensa de los derechos humanos y por miembros del Congreso Colombiano que buscan la transparencia y el rendimiento de cuentas de las acciones del gobierno, Colombia tuvo la oportunidad de conocer y ha ido desenmascarando lentamente la red de relaciones entre el narcotráfico, el terrorismo paramilitar, la empresa privada y las ramas del poder en Colombia, principalmente el legislativo y ejecutivo a todos los niveles y el judicial a niveles municipales.

La estructura criminal en las instituciones de Colombia comienza a vislumbrarse y los defensores del crimen comienzan a culpar su colapso, y el de un gobierno colombiano impregnado hasta el tuétano de criminalidad, en la acciones de justicia y orden que ha iniciado la Corte Suprema de Justicia de Colombia.

La crisis del la criminalidad en el gobierno ha llegado a tal punto que la desesperación de los implicados los ha llevado a divulgar la teoría de que el robo y el asesinato no es culpa de quienes lo cometen, sino de las cortes que los reconoce y los persigue. Es decir, si no hubiera cortes que aplicaran la ley, no habría nadie que dijera que hay parapolítica, robos y asesinatos y en consecuencia el robo y el asesinato serían impunes y aceptados como la vida diaria de los colombianos, exactamente como ha sido hasta ahora.

Una creciente minoría colombiana ve la necesidad de corregir lo más urgentemente posible esta situación anómala para prevenir futuros desmanes y parar la cronicidad de esta conducta de aquiescencia con el crimen en Colombia.

Una cultura sin consciencia de la prevención está condenada a vivir su disfuncionalidad de manera perenne.

Hablar de la criminalidad del dr. Álvaro Uribe pareciera de primer momento algo extraño, pero cuando se considera el hecho de que él realmente promovió el armamento de la población civil, que increíblemente ha justificado directa e indirectamente sus horrendas consecuencias y que a los autores de esos genocidios los considera legítimas autodefensas, que de manera impropia ha defendido a cada parapolítico del gobierno, que ha propuesto leyes que estimulan la impunidad y demeritan la justicia y que abiertamente y sin reservas se enfrenta al poder judicial, no queda la menor duda de que esa no es la conducta de una persona que respete la vida humana, que se rija estrictamente por los principios de la democracia, que defienda la justicia y que esté en capacidad de dar ejemplo de imparcialidad y devoción por lo justo, cualidades fundamentales para gobernar con responsabilidad un país donde la violencia no necesita estímulo.

No es de extrañar tampoco que el dr. Álvaro Uribe nunca haya considerado la importancia de la liberación de Ingrid Betancourt, la persona que puso el dedo en la llaga de Colombia, la corrupción.

Solamente Ingrid Betancourt se percató de la importancia de atacar las raíces de una mentalidad que arruinaría a Colombia y se lanzó como la única y principal líder contra la corrupción que haya existido en toda la historia de Colombia.

Su lucha fue impopular frente a la hábil producción de sofismas de guerra del hoy presidente Uribe. Y la carrera de Ingrid terminó cuando el gobierno le retiró su protección e Ingrid se encontró súbitamente en un territorio ella estaba convencida era controlado por el ejército. La débil raigambre de los colombianos en la lucha contra la corrupción hizo que ésta quedara simbólicamente enterrada con el trágico destino que sufrió Ingrid Betancourt, cuando terminó secuestrada por las FARC.

La liberación de Ingrid Betancourt era una prioridad nacional en el 2002 puesto que era necesario quitar de las manos de las FARC un símbolo tan importante para un futuro nuevo y para el bienestar de Colombia, había que evitar que las FARC la mantuvieran para internacionalizar el problema de su secuestro y había que plantear rotundamente que la negociación era una política del gobierno con resultados tangibles. La liberación de Ingrid Betancourt era uno de ellos.

Se requería una mente clara y previsiva que demostrara una negociación diferente a la del Caguán y que ante todo no escatimara ningún esfuerzo para lograr la liberación de Ingrid contra reloj. De no lograrlo el presidente pondría a Colombia en una posición de humillación y desventaja en el ámbito internacional, regalándole a las FARC ventajas políticas difíciles de controlar. Quitarle a Ingrid Betancourt antes de que las FARC pudieran planear futuras ganancias era el golpe certero que le cortaba los pasos.

Las FARC se dieron cuenta que la guerra estaba a la orden del día y se aseguraron dos ventajas, una la resistencia en la que ellas son expertas y dos retener a Ingrid para humillar al gobierno con la seguridad de que pasarían los años, como en otros casos, y el gobierno no lograría ningún rescate armado y menos aún aceptaría condiciones inocuas, pero que las FARC estaban seguras que el gobierno consideraría desafiantes. Lo desafiante era que las FARC mantuvieran a Ingrid.

Nadie en el gobierno de Uribe se percató de la estrategia de las FARC menos el presidente Uribe quien nunca ha salido de su obstinación ciega por exterminar a las FARC. Despejar Florida y Pradera ponía a las FARC contra la pared porque esa es prácticamente su única condición importante y ponerla fuera del camino les quitaba cualquier otra pretensión. Fuera de eso el gobierno tenía la mejor justificación para iniciar su campaña militar contra las FARC si ellas abusaban de los términos del despeje y no se lograba por lo menos la liberación de Ingrid en esa primera negociación.

Establecer un tire y afloje hasta lograr la liberación de Ingrid era también un precedente para lograr la liberación de los demás secuestrados y de poner a las FARC en la mesa de la negociación a pesar de su desconfianza.

Fortalecer los lazos de colaboración con los países vecinos era una tarea estratégica desde todos los puntos de vista económico, político y militar.

Toda forma de violencia del paramilitarismo y de las FARC debía ser repudiada por igual en aras de la concordia, la unión y la paz entre los colombianos.

No se necesita la ambicion de calentar una silla por más de cuatro años si todos compartimos el objetivo de enfocar nuestra atención en el estudio, la ciencia y el adelanto industrial y económico de Colombia y si este objetivo es implementado por nuestros líderes desde el gobierno. Gobernar un país es una carrera de relevos con una meta común y un esfuerzo personal de cada líder para darnos el triunfo a todos.

La Colombia que tenemos hoy es una incubadora del crimen. Pensemos que ya al concluir el segundo gobierno del dr. Álvaro Uribe los paramilitares habrán terminado sus condenas extremas de 8 años y con todo su poder acumulado y todas sus conexiones intactas pondrán todo el esfuerzo en garantizar que el narcotráfico y las ganancias de su industria del crimen queden protegidas y controlen las instituciones del estado para garantizar su impunidad y el apogeo de sus ganancias.

No se sabe si la ciega obsesión del dr. Uribe con las FARC ha sido otra de sus estratagemas para encubrir un hampa que cada vez se afianza más en Colombia y con la cual la familia del dr. Alvaro Uribe ha tenido íntimos lazos, tal como son los ya conocidos del padre del Dr. Uribe con Pablo Escobar o los de su hermano y primos con el narco-paramilitarismo. O quizá el dr. Uribe ve en el futuro del crimen una recompensa bien merecida para quienes con su autodefensa han salvado la patria uribista.

José María Rodríguez González

 

 

ultima entrada

 

 

 

 

Correa no queda convencido

 

Negociar es lo civilizado.

La política exterior colombiana no ha podido ser un mayor desastre, porque posiblemente no ha tenido más oportunidades. La diplomacia se hizo para negociar y representa lo más civilizado de una nación.

El presidente Álvaro Uribe vive la paranoia de las FARC, él es posiblemente una de los mejores triunfos de ellas. Su idea de que acabar los líderes es acabar las ideas no podría ser más errada y su guerra sin cuartel no ha producido otra cosa que la resistencia de las FARC y la internacionalización del conflicto con las FARC como centro.

En épocas anteriores a Álvaro Uribe, las FARC eran un dolor de cabeza doméstico, que no costaba billones de dólares, ni producía millares de muertos ni millones de desplazados y tampoco era de la atención mundial. En Colombia se vive de oasis y Álvaro Uribe ha sido el mejor mantenedor de los sueños que se tienen despiertos. Su generación de odio prolongará la guerra y volverá a las FARC su interlocutor a nivel mundial.

Hay guerras que se ganan peleando, pero hay otras que se ganan cuando no se pelea. Colombia tiene la opción de tratar a las FARC como una organización terrorista y estimular esa tendencia a su interior o puede tratarlas como una posición política, incluir esa política en la constitución y hacer innecesaria la existencia de las FARC.

Hay muchas cosas que se han hecho mal en Colombia. Pero las deformaciones hechas por Álvaro Uribe son las más serias.

Es difícil calcular cuánto le tomará a los colombianos en su historia corregir los errores de Álvaro Uribe.

Su gobierno se ha caracterizado por la falta de políticas. Una es la económica, que le permite a los Estados Unidos imponer un TLC a su manera con consecuencias de retroceso para Colombia frente a sus vecinos de Latinoamérica, como lo es Brasil que abraza la globalidad, mantiene negocios con Estados Unido, pero rechaza su TLC, porque impediría las ambiciones brasileñas en la región y el mundo.

Otra es la política internacional que Álvaro Uribe ha convertido en la piscina para el regocijo de sus conveniencias personales desde la protección de Jorge Noguera hasta la vitrina de Fernando Araujo. Cada país aprovecha a hacer tratados con Colombia a su manera, debido al vacío diplomático colombiano y a su falta de política internacional. El más reciente fue el ventajoso tratado que España le hizo firmar a Colombia cuando Colombia fue a pedirle apoyo contra cualquier declaración de las FARC como beligerantes, frente a lo que España no se quedó corta en ofrecer hasta su intervencionismo militar. Álvaro Uribe y su ingenuo cuerpo diplomático lo recibieron con los brazos abiertos y una satisfacción de oreja a oreja. España si tiene diplomáticos profesionales y política internacional unida a sus ambiciones globalizadotas que en Colombia se beneficia de las áreas de comunicaciones y finanzas.

Como Álvaro Uribe no tiene un equipo profesional de asesores, sino una manotada de ideólogos baratos como José Obdulio Gaviria o charlatanes como Fernando Londoño y cómo nadie en su gabinete ministerial tiene un dedo de frente más que el de Álvaro Uribe, la intromisión militar en Ecuador fue como Convivir y las autodefensas, que tanto defiende, una decisión indiscutiblemente de Uribe con fines exclusivamente politiqueros y tan parroquiales que nunca previó las consecuencias internacionales.

Aplicar una pena de muerte, no existente en Colombia, en otro país benefició fundamentalmente a Nicaragua, que necesitaba ese precedente para el litigio por sus 200 millas territoriales y la abolición del meridiano 82 como límite con colombia. También benefició a Venezuela que puso en ejercicio sus dientes militares y económicos y levantó a Ecuador como un país de derecho respaldado ampliamente por la cumbre de presidentes en la República Dominicana y luego por la OEA.

Perder a Raúl Reyes le pagó muy bien a las FARC, que fueron centro de todas las discusiones internacionales sobre la intromisión militar del gobierno colombiano en Ecuador, fuera de beneficiarse de la publicidad negativa por la marcha internacional del 4 de febrero. Ahora las FARC son de la atención internacional, prueba de su presencia en otros países es indiscutible y la internacionalización de las FARC es un hecho no una posibilidad.

La falta de inteligencia de un dirigente como Álvaro Uribe produce todas las consecuencias contrarias a lo que busca.

El apoyo a Colombia disminuyó. De tres países, Estados Unidos, Canadá y las Bahamas, ninguno de ellos latino, Estados Unidos quedó aislado en su apoyo a Colombia, pero eso sí demostrándole al resto de Latinoamérica que Colombia es su protegido por encima de cualquier legalidad, en el mismo estilo de Guantámo, Abu-Graib o la tortura de ahogamiento que tanto defienden Estados Unidos. Colombia terminó compartiendo el asilamiento que tanto la Cumbre de Dominicana de por sí como la OEA por consenso le dieron a Estados Unidos, fuera de quedar muy en claro el rechazo a la violación pre-meditada de la soberanía del Ecuador por el gobierno colombiano.

El presidente Álvaro Uribe aumentó domésticamente su popularidad logrando un 84%. Lo único que le importa y todo lo que buscaba era eso porque le permite seguir haciendo del poder su guarida. En otro país, donde la gente está mejor informada y los intereses nacionales están por encima de sus presidentes, la renuncia de Álvaro Uribe hubiera sido la lógica consecuencia de tan descalabrada cadena de eventos.

En país de ciegos que desconocen sus derechos, cualquier tuerto con sermones triunfalistas es rey.

En un mundo globalizado no se puede seguir insistiendo en las visiones parroquiales de Álvaro Uribe, hacerlo tiene un costo que se paga en desperdicio de las nuevas generaciones, que creyeron que si Haití no tiene FARC es una potencia mundial, y en contentarse con ser consentidos de una potencia en problemas y no de ser líderes de una nación, autónoma, independiente y con proyectos que cubren el mundo.

 

José María Rodríguez González

 

 

 

__________________________________________
See right column for articles in English >>>

Colombia to U.S.: Give Me the Money, Watch Me Run!

Myanmar (Burma): Saving a Country Kidnapped by a Terrorist Junta
(latest published article)
__________________________________________
En esta columna están los últimos artículos en español.

Irak: El Terco Legado de Bush
(este artículo está al final de la página internacional)

José María Rodríguez González

__________________________________________________

 

  Álvaro Uribe Vélez (Presidente de la República de Colombia)  
  Uribe Encartado Encarta a Colombia” - ¿Es Uribe tan Bueno cómo se Pinta? - “Uribe el Poder del Crimen en Colombia” - “La Improvisación del Presidente Uribe” - “Uribe y su Colombia de Narco-para-política” - “Uribe insulta de “Terroristas” a sus Críticos” - “Uribe y su Re-negacion del Intercambio Humanitario” - “Uribe, un Trabajólico sin Delegaciones” - “Uribe Copietas de Mal Ejemplo” - “Uribe y Narco-paras, Amor a Primera Vista” - “Uribe Manda Pa’ su Lado” - “La Bushombia de Uribe” - “Uribe y su Paz con las Drogas” - “Uribe en su Elemento” - “Uribe Presencia sin Esencia” - “El Término ‘Parapolítica’ y la Moral de Uribe“…  
  Por: José María Rodríguez González Noticias»  
     
  FARC - EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo)  
  El Poder en Colombia y su fantasma de las FARC” - ” Las FARC, los secuestrados y la deshumanización de Uribe” - “La Violencia de las FARC” - “Otra “Victoria” de Uribe contra las FARC” - “Uribe y su Colombia de Narco-para-política“…  
  Por: José María Rodríguez González Noticias»  
     
  Colombia (Violento país conservador suramericano, con crimen e intelectualidad)  
  No es a las Patadas” -  Colombia: 80% de Odio” - Colombia Abraza su Verdugo” - ¿Cómo duele la muerte de un colombiano? - “Colombia atascada en el Oasis de Uribe” - “Colombia es Ahora Pazión” - “Uribe Pelea con los Vecinos y Juega a las FARC y al Mundial de Fútbol ” - “El Palacio de Justicia Recordado” - “La Democracia que no Existe en Colombia” - “Otro Escándalo de los Uribi-narco-paras” - “No Hay Guerra Contra la Corrupción” - “Disturbios contra Bush en Colombia” - “El mundo al revés de Uribe” - “Relaciones Exteriores e Inteligencia“…  
  Por: José María Rodríguez González Noticias»  
     
  Política (capacidad de resolver problemas para avanzar una sociedad)  
  Petro y Piedad Córdoba Hicieron Historia” - “Los Mitos Sobre el Intercambio Humanitario” - “La Derecha y la Izquierda en Colombia” - “El Secuestro es Delito No Política” - “Castigos por lo Alto son Necesarios” - “La Verdad por Encima de Todo” - “Los Uribistas no Tienen Excusa” - “La Oposición no es las FARC solamente ” - “La Oposición es el Símbolo de la Democracia“…  
  Por: José María Rodríguez González Noticias»  
     
  Paramilitarismo (debilidad del estado y del ejército)  
  El Origen del Paramilitarismo” - “Los Creadores del Paramilitarismo” - “Es Uribi-narco-paramilitarismo No Para-política“…  
  Por: José María Rodríguez González Noticias»  
     
  Contexto Global  
  Burma: Imperio sin Oposición” - “La Lección de Irak para Colombia” - “Notas Internacionales” - “Bush Reanuda su Guerrerismo en América Latina” - “En Medio del Fanatismo Mundial“…  
  Por: José María Rodríguez González World News»

____________________________________________________

 


Uribe Fools The Press And The Rest In Wash. D.C.

____________________________________________________

 

No creo que odiando a los actores armados vamos a conseguir paz en el país, dijo Aida Alzate, una estudiante de 21 años, cuyo tío Norbey Alzate fue secuestrado desde hace tres años.El país necesita paz, necesita diálogo y no necesita más polarización, ni más muertos, señaló. (AP)

 

16 de febrero, 2008

 

 

Marcha mundial por completa no violencia en Colombia
Esta marcha del 6M, 6 de marzo 2008, es por las víctimas del canibalismo, descuartizamiento, desaparicion , desplazamiento y desposesión ejecutada por los terroristas narco-para-militares, principalmente, como también hasta por el mismo ejército colombiano y la parapolítica que domina en el gobierno colombiano.
  BARCO 86-90 GAVIRIA 90-94 SAMPER 94-98 PASTRANA 98-02 URIBE 02- TOTAL
Masacres 264 SD 825 2.137 500 3.726
Desaparición 500 674 1.093 4.123 1.613 8.003
Ejecución extra-judicial SD 7.865 1.316 13.839 5.155 28.245
Desplazados 360.000 297.000 835.000 1′360.000 1′025.000

3′940.
0885′
440.000

La marcha del 4 de febrero, organizada después del anuncio de ésta, 6M, estuvo dirigida a desvirtuarla y ocultarle al mundo las responsabilidades que indirectamente el gobierno colombiano, algunos sectores del ejército y el terrorismo narco-paramilitar, financiado por empresarios colombianos y extranjeros, tienen en la agudización de la violencia y la polarización de Colombia, donde el estancamiento del TLC se quiere ocultar que es culpa de las masacres sindicalistas de los terroristas narco-paramilitares y hacerle creer a los colombianos que es culpa de los degenerados delincuentes de las FARC. El ataque a las FARC es la fórmula mágica de los responsables de enormes crímenes de lesa humanidad en el gobierno, la empresa privada, el ejército y mercenarios terroristas para escudarse de la justicia y continuar escabulliéndose de su responsabilidad ante la sociedad del mundo y Colombia.Los narco-degenerados de las FARC han sido usados como la oveja negra para expiar y excusar crímenes de estado, de la empresa privada y de mercenarios terroristas.

 

Las FARC son una parte de la barbarie que vive Colombia, pero que la barbarie sea también una actividad oficial desde décadas atrás es inadmisible y contraproducente para la paz, la justicia, la libertad y el progreso de Colombia.Considero que aunque el gobierno colombiano prefirió proteger ahistóricamente a sanguinarios criminales antes que apoyar sin peros a la marcha de los familiares de las víctimas de la violencia, diferente a la de las FARC, violencia de la cual elementos del gobierno, el ejército y la empresa privada siguen protegiéndose, ocultando la verdad y evadiendo la justicia, es importante reconocer, apoyar y participar en el derecho que la minoría colombiana tiene a expresarse y aliviar su dolor en una marcha por la eliminación de la violencia a todos los niveles y orígenes en Colombia.
La minoría colombiana sufre el terrorismo de estado que acusa a cualquier persona que se oponga a las acciones del gobierno, los abusos de la fuerza pública, o el uso de la violencia como arma, el gobierno los acusa de terroristas de las FARC. No existe en Colombia una sola persona a la que el gobierno determine como un opositor y no como un miembro o simpatizante de las FARC.El hecho de que no se reconozca una sola persona que sea anti-uribista, crítica de las deformidades de la seguridad democrática, y de la falta de una enfoque comprehensivo del conflicto armado en Colombia como una persona democrática, patriótica y contribuyentye a la superación de los problemas colombianos, ese hecho comprobable demuestra la polarización y el inocultable terrorismo de estado, ya que existen pruebas públicas que desde el presidente y sus ministros hacia abajo propagan la demonización de cualquier gesto de participación transformante del estatus quo colombiano.Acusar irresponsable y gratuitamente a las gentes de pertenecer a las FARC, no solo es propaganda para las FARC, pero además oculta tragedias sociales causadas intencionalmente por agentes diferentes a las FARC y cuyas consecuencias seguirán teniendo resonancia histórica hasta que su confesión y reparación se cumplan en Colombia.Con mayor razón, es importante reconocer, apoyar, y participar en la marcha 6M, donde los que no tienen voz en Colombia, los que son perseguidos con acusaciones terroristas, quienes sufren la pérdida de sus seres queridos, y a quienes los quieren callar a toda costa, tengan nuestro apoyo, nuestra compasión humana por su dolor y su justo reclamo de justicia.Este blog quiere contribuir a este gesto humanitario y por la eliminación completa de la violencia, sin excepciones, con algunas ilustraciones que ayuden a su marcha.Siéntase libre de usarlas y distribuirlas.Logo para internet:6M logologo para mensaje instantáneo:Logo para IMBanda para páginas de internet:

6M Banda

Invitación para correos-e:

Invitaciones para correos-e

aviso de completa no violencia:

Aviso de completa no violencia

Pecho de Camiseta:

Sugerencia para espalda de camiseta:

Y el corazón blanco:

6M corazón blanco

14 de febrero, 2008

 

Debido a que el gobierno colombiano, a través de sus asesores, voceros y aliados de la prensa, ha abierto una campaña contra la justa manifestación de las víctimas de los antropófagos, descuartizadores y genocidas narco-para-militares colombianos fijada para el 6 de marzo, quiero anotar el editorial de El Espectador (Sábado 9 de febrero, 2008) y estos artículos de Oscar Collazos publicados en El Tiempo:La Mitad de la Verdad” y “Los Enemigos del 6M“.

http://www.elespectador.com/elespectador/Secciones/Detalles.aspx?idNoticia=21698&idSeccion=25

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/oscarcollazos/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3957878.html
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/oscarcollazos/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3948632.html

“Es cierto que en buena medida las concentraciones del lunes ganaron fuerza por las voces desgarradoras que llegaron de los secuestrados. Pero no menos vívidas y horrorosas son las historias de la barbarie paramilitar. Si alguien no las recuerda —o no las quiere recordar—, la convocatoria es elocuente en resumirlas: “…los grupos paramilitares, solos o en conjunto con miembros de las Fuerzas Militares, han desaparecido al menos a 15.000 compatriotas y los han enterrado en más de 3.000 fosas comunes o han arrojado sus cadáveres a los ríos; han asesinado a más de 1.700 indígenas, 2.550 sindicalistas, y cerca de 5.000 miembros de la Unión Patriótica. Entre 1982 y 2005, perpetraron más de 3.500 masacres y robaron más de seis millones de hectáreas de tierra. Desde 2002, después de su “desmovilización”, han asesinado 600 personas cada año. Desde 2002 hasta hoy, miembros del Ejército Nacional han cometido más de 950 ejecuciones, la mayoría presentadas como “positivos”. Tan solo en enero de 2008, los paramilitares cometieron dos masacres, nueve desapariciones forzadas, ocho homicidios, y el Ejército ha cometido 16 ejecuciones extrajudiciales…”.

La marcha histórica del lunes no valdrá de nada si no estamos dispuestos a continuar marchando con el mismo entusiasmo contra las atrocidades de todos los pelambres. El Espectador (Editorial, sábado 9 de febrero, 2008)


“Muchos tememos que la otra mitad de la verdad no tendría eco en las dependencias del Gobierno ni en las misiones diplomáticas ni en los grandes medios de comunicación. No lo tendría tampoco en las empresas que pagaron ‘vacuna’ a los paramilitares o que respiraron aliviados cuando estos los protegieron de las guerrillas.

… Si un día se realiza esa marcha, la de la otra mitad de la verdad, va a ser sin gobiernos nacionales, regionales o locales, sin medios de comunicación leales al Gobierno, sin propaganda en embajadas y consulados, sin empresarios que fueron alguna vez leales a las propuestas de los paramilitares y siguieron siendo leales al Presidente de la República. Va a ser una marcha con más ciudadanía que Gobierno. Es posible que desfilemos muchos de los que nos manifestamos el 4 de febrero contra el secuestro y contra los métodos terroristas de las Farc.

… Si no se llegare a concretar la condena masiva de ese otro horror, los colombianos nos habríamos mentido con una verdad a medias.
Al hacerlo, habríamos cometido el más monstruoso de los errores y abierto nuevamente camino al rencor colectivo.

No habríamos cerrado el círculo de violencias vindicativas. Les estaríamos abriendo un nuevo episodio a guerras que tienen su origen en injusticias históricas.” El Tiempo, “La Mitad de la Verdad“, Oscar Collazos.

 

 

8 de febrero, 2008

 

La marcha pasó y nuestros amigos de FaceBook terminaron de idiotas útiles.

La propaganda de la marcha
Fue difícil ocultar la propaganda de la marcha, la re-elección de Uribe.

 

El resultado de su bulla mundial fue que el partido de la U, unánimente se propusiera la segunda re-elección de Uribe. Conseguir 5 millones de firmas entre los marchantes, crearle otra pata a la constitución y mantenerse en el poder donde la minoría es criminalizada, tratada anti-democráticamente de terrorista y la guerra se lleva al siguiente nivel, la radicalización de las FARC y la confrontación internacional. La ignorancia y la ingenuidad de estos jóvenes pagan en un país de vivos aferrados a su garrote de poder.

Fue inocultable la bajeza, la vulgaridad y la peor imagen de Colombia.
Fue inocultable la bajeza, la vulgaridad y la peor imagen de Colombia.

 

Las FARC no se mosquearon, los secuestrados siguen secuestrados y Colombia no cambió un ápice.

Mucha palabrería, mucho bombo, mucha algarabía y nada de resultados prometidos, solo poner en marcha la re-elección de Uribe.

El odio y la guerra son la diversión del 80% de colombianos.
El odio y la guerra son la diversión del 80% de colombianos.

 

La marcha fue ideal para encubrir la implicación del presidente Uribe con Jorge Noguera y cómo lo puso a servir los intereses paramiliatres en el DAS y luego lo mandó de cónsul a Milán para protegerlo, porque no tiene ninguna experiencia diplomática. Esta es otra de las pruebas más contundentes de la relación directa del presidente Uribe con el paramilitarismo. Nuestros amigos de facebook le hicieron otro favor gratis a la corrupción y la criminalidad en Colombia. Esa quizá no fue su intención, pero la gente ingenua se caracteriza por actuar sin saber lo que hace en un mundo donde otros si saben para qué sirven.

Pobres los muchachos de facebook, los pusieron en un altar y ahora no queda más que reirse gananciosamente de ellos. Hasta a Facebook les sirvió para avanzar en su competencia de mercado contra MySpace y aumentar su valor comercial.

Debo anotar que las divisiones de lass FARC fueron provocadas por la acertada política de Pastrana, quien logró el Plan Colombia, calificarlas de terroristas y quien les dió el mayor desprestigio mundial de su historia. las FARC estuvieran divididas años atrás si no hubiera sido por la estúpida guerra frontal de Uribe que las unió y las mantendrá unidas, re-enforzando todas las técnicas defensivas que dominan. Que otra cosa se podría esperar de un fanático ciego como Uribe. Cosas superfluas como la marcha o inversiones serias como la guerra no son la causa de la situación actual interna de las FARC, eso se viene cocinando años atrás e independientemente de las bravuconadas e ínfulas del presidente Uribe.

En medio del odio también hubo la sensatez de quienes aman a todos los colombianos.
En medio del odio también hubo la sensatez de quienes aman a todos los colombianos.

 

Corazón blanco

Protección de los trabajadores

 

Manos blancas para la paz

Si al Intercambio Humanitario
Pañuelo por la paz

 

El Goliat, o la fuerza bruta del 80% de la violencia colombiana, ya se hizo escuchar. Ahora veamos al pequeño David colombiano el próximo 6 de marzo:

 

MARZO 6: GRAN MOVILIZACIÓN CONTRA EL PARAMILITARISMO

 

MARZO 6

POR LOS DESAPARECIDOS
POR LOS DESPLAZADOS
POR LOS MASACRADOS
POR LOS EJECUTADOS
En Colombia han sido desplazadas cerca de cuatro millones de personas, en su mayoría por los grupos paramilitares. Estos grupos, solos o en conjunto con miembros de las fuerzas militares, han desaparecido al menos a 15.000 compatriotas y los han enterrado en más de 3.000 fosas comunes o han arrojado sus cadáveres a los ríos; han asesinado a más de 1.700 indígenas, 2.550 sindicalistas, y cerca de 5.000 miembros de la Unión Patriótica. Regularmente torturan a sus víctimas antes de matarlas. Entre 1982 y 2005 los paramilitares perpetraron más de 3.500 masacres, y r obaron más de seis millones de hectáreas de tierra. Desde 2002, después de su “desmovilización”, han asesinado 600 personas cada año. Llegaron a controlar el 35% del Parlamento. Desde 2002 hasta hoy, miembros del Ejército Nacional han cometido más de 950 ejecuciones, la mayoría presentadas como “positivos”. Tan solo en enero de 2008, los paramilitares cometieron 2 masacres, 9 desapariciones forzadas, 8 homicidios, y el Ejército ha cometido 16 ejecuciones extrajudiciales. En Colombia, agentes del Estado y paramilitares violan los derechos humanos y el derecho humanitario. Muchos grupos paramilitares no se han desmovilizado. Ahora se hacen llamar Águilas Negras. Muchos parapolíticos están en cargos públicos y diplomáticos. Usted marchó el 4 de febrero. ¿Acompañará el 6 de marzo a las víctimas de los paramilitares, los parapolíticos y los agentes del Estado? Nunca más fosas comunes. Nunca más desplazamientos forzados. Nunca más paramilitares. Nunca más parapolíticos. Nunca más crímenes de Estado. El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado convoca: 6 DE MARZO DE 2008 Homenaje nacional a las víctimas del paramilitarismo , la parapolítica y los crímenes de Estado

 

 

 

 

31 de enero, 2008

La historia de Colombia a veces me parece como una eterna pelea de perros y gatos, lo mejor es que los perros y los gatos aprenden a comer y a jugar juntos, pero los colombianos por siglos no pueden mas que agarrase de las mechas, patearse, insultarse, hacerse zancadilla, golpearse por la espalda, por lo bajo y por lo alto y cuando están cansados se matan los unos a los otros.

Esta marchita del 4 de febrero, y la llamo marchita, porque se marchitó prematuramente, la están volviendo el más grande despliegue de cómo somos de pendencieros y majaderos. Me imagino que las FARC deben estar bailando en una pata de ver a sus compatriotas darles una presencia mundial que ellos no esperaban. En política mala propaganda es la forma más barata de conseguir una voz.

Los sacerdotes han aprendido que las cosas prohibidas son las más excitantes y con esa mentalidad desviada se siguen consolando los colombianos. Los colombianos son de esas personas que se aburren con la paz y encuentran en la guerra lo más entretenido de la vida. Aunque es la vida lo que se pierde en la guerra

Ayer se cumplieron 59 años de la muerte de Mahatma Gandhi, un coloso de la paz que nos enseño la justicia, la verdad y el amor por los derechos humanos. Si Gandhi viviera plantearía una resistencia pasiva contra todo lo que atente a los derechos humanos en Colombia. A mi me daría vergüenza que Gandhi se enterara que esta marcha no es por algo, sino contra algo, como cuando los sicarios, los mercenarios, los criminales y los campesinos ingenuos se armaron contra las FARC, compitiendo por cuál era el más carnicero, aunque ganaron las AUC y hoy están pensionados, ese ganar no significó nada bueno para Colombia, todo lo contrario, hasta males anhelados por los colombianos, como el TLC, han quedado varados por culpa de su genocidio político que no perdonó ni a los sindicalistas.

La marcha no me impresiona, me parece que otra generación se volvió a meter en la encrucijada de la que no ha podido salir ninguna generación por siglos. Qué desperdicio.

Esta es una marcha de doble filo, por un lado es muy bueno que por primera vez la gente se desahogue gritando, caminando y sintiéndose triunfantes aunque no hayan ganado nada, pero del otro lado esa marcha suena a pura falta de seso, desconocimiento de lo que ha pasado y, peor, de lo que puede pasar.

Estoy seguro que al día siguiente de llegar con los pies ampollados a sus casas y las gargantas hinchadas de tanto gritar, las FARC se despertarán en sus hamacas a oír la radio a ver cuanta gente las conocen ahora en el mundo y comenzarán a pensar en enviarles su nueva reivindicación de beligerancia.

Yo no creo que las FARC se van a poner coloradas de la vergüenza o a sudar cántaros por todas las pestes que les echen el lunes en todo el mundo. Al contrario, pienso que las FARC estarán pensando en declarar el 4 de Febrero el día de las FARC. Cuando les dieron el pantallazo más grande que necesitaban y que nunca se lo hubieran imaginado.

Ser joven me ha enseñado a pensar las cosas más allá de las pasiones ligeras. Si, las FARC son culpables de muchos crímenes, no se necesita ser un genio de la físico-química planetaria para darse cuenta que las FARC son una peste, pero lo que no se puede hacer es payasadas que fuera de reproducir en grande la emoción de la hinchada en un partido de fútbol no conduce a nada, más que a hacer el oso. Que unos relativos jóvenes con suerte hayan movido la fanaticada contra las FARC no significa que el partido se gane con solo unir la emoción y el odio.

Nadie sabe para quien trabaja, dicen por ahí, y que el que ríe de último ríe mejor.

La lucha contra las FARC no es cosa de protestas, porque las FARC no actúan de acuerdo a las encuestas de opinión de Gallup o basadas en conclusiones de grupos de enfoque de opinión.

Pensar que una marcha va a hacer llorar a las FARC no es ser joven, sino niño.

La marcha es para avanzar políticas que nada tienen que ver con las FARC, porque quienes conocemos estos conflictos sabemos que estas muestras de opinión tienen una importancia política, pero no la que la gente cree que está realmente logrando.

A pesar de que la marcha sea internacional no tiene ningún otro efecto que el nacional. Y un ataque infantil tan ingenuo y pretencioso como el de la marcha solo refuerza los presupuestos de los generales, la inversión en el negocio de la guerra y la prolongación de una excusa para dejar los crónicos problemas de Colombia sin solucionar.

Se pueden subir los impuestos de seguridad, combustible, costo de vida etc. porque la gente está tan engatusada de estar acabando a las FARC, que la catarsis no les deja ver sus trajes del emperador.

Lo que más me llama la atención es analizar este fenómeno colombiano de la pasión, de la hinchada, del fanatismo, de ese estar seguro de ganar cuando son otros los que ganan. Me intriga esa combinación colombiana de la violencia todopoderosa con la ingenuidad de que se los jueguen como a pececitos. Hay colombianos vivos que han mangoneado a la gente por siglos, pero la avivatez no es lo mismo que la inteligencia, ni sus logros benefician a nadie más que a ellos mismos. Hay muchos engañados que se dan cuenta de que los están engañando, pero aún así van a que los engañen para saber cómo es eso y así se quedan nunca sabiendo cómo es eso y siempre ofreciéndose a que los engañen.

Llegan con ese entusiasmo irrebatible, justifican todo lo que encaje en su pasión y se convencen a sí mismos de que esta vez si van a lograrlo. Los colombianos son como los jugadores empedernidos, que entre más pierden más convencidos están de que van a ganar. Esos son los colombianos de la marcha, los que están absolutamente convencidos que esta idea es lo mejor que ellos hayan conocido después del descubrimiento de la mazamorra.

Bueno, dejarlos que sean felices si esa es la única felicidad que han podido conocer.

Por mi parte, sigo de acuerdo con los jóvenes que en Colombia me enviaron la carta de MaLucía, quien destapó lo más íntimo de sí misma y dijo esas verdades cuerdas que muchos para decirlas tienen que tomarse cinco botellas de aguardiente, y después del guayabo tan madre no se acuerdan ni para qué fue que tomaron.

Y guardo esa cartas de Adriana que desde Toulouse, y con todas las responsabilidades que tiene, abrió su corazón y su alma para decir esas cosas tan profundas que solo los grandes maestros del espíritu pueden articular en sus labios, Adriana lo hizo con su alma.

Y millas fuera de Washington, la dedicación de Emma, quien con su visión política y humana, me enseña cada día lo que es humano y por lo que debemos luchar.

Estas han sido voces que no puedo repetir, porque hacerlo sería un irrespeto a su pureza. Pero sus palabras me confirman que en Colombia y fuera de Colombia hay colombianos a quienes no les corre el odio por sus venas, sino la nobleza de una sangre que solo irriga de energía sus vidas.

Con pocos colombianos así es suficiente para merecer horizontes grandes.

Venimos de una familia disfuncional. No estamos obligados de hacer nada por ella, solo vale la pena ayudar a los que quieren salvarse de ella. Porque es solo con ellos que puede existir una dirección nueva.

Como Gandhi, hay que seguir resistiendo activamente el odio de unos y otros, tenemos que seguir independizándonos hasta que ese sea el más importante aporte que podamos dar a esa tierra que nos vió nacer.

José María Rodríguez González


 

 


 

 

 

 

El Poder en Colombia y

su Fantasma de las FARC

 

 

Por casi medio siglo los poderosos de Colombia no han cambiado un milímetro su objetivo de exterminar a las FARC, sin jamás abrir los ojos a la realidad que esa es precisamente la condición primaria de la unidad y estrategia política de las FARC.

Así hayan sido y el gobierno logre demostrar que las FARC son exclusivamente criminales, eso en nada afectaría ni la existencia de las FARC ni su papel político tanto nacional como internacional, principalmemte para los Estados Unidos.

En la guerra, la habilidad de cambiar y la certeza de esos cambios son necesarias para el triunfo. De lo contrario, se paga con el rezago en el combate.

Los poderosos encarnados hoy en el presidente Uribe no han pasado de pavonear su tozudez y alentar esperanzas cada vez más gigantescas de que esta vez si doblegaron a las FARC y las tienen al borde de la extinción. Sin embargo, bajo su mirada atónita, las FARC han cambiado sus tácticas numerosas veces, incluyendo repliegues tácticos para proteger a sus militantes y cambiar el escenario de la guerra, arrastrando al ejército hasta la selva, donde pueden mantener una perenne resistencia.

Durante el gobierno de Uribe las FARC disminuyeron sus ofensivas para concentrarse en su estrategia defensiva y sacudirse del mote de “terroristas”, al tiempo que diplomáticamente hacían evidente este cambio en la arena internacional.

Uribe enceguecido con el ataque de todos los ataques, el militar, y con la guerra psicológica de que las FARC eran exclusivamente criminales y no políticas creyó haber triunfado completamente contra las FARC. Hasta que cinco años después de diarios ataques, día y noche, contra las FARC y después del mayor desprestigio que las FARC hayan recibido en su historia, Uribe tenga que volver a cero y verse envuelto en debatir la existencia de un conflicto armado que él le hizo creer a todo el mundo que no existía y la probabilidad de que las acciones de las FARC por criminales y horrendas que sean han sido tan políticas que sin ellas quedaría hueca la misma política de Uribe y la estrategia militar de Estados Unidos en la región.

La sola existencia del secretariado en la clandestinidad, la sola existencia de los cultivos de coca, la sola resistencia al ejército serían suficientes para demostrar que las FARC mantienen territorio colombiano bajo su poder. Y para rematar, la sola demostración de que han exigido una reforma agraria, una asamblea constituyente y una inversión social son suficientes para demostrar su lucha política. Esto no justifica ni sustituye la degeneración criminal de las FARC, pero aunque difícil, las FARC podrían recuperar su categoría de beligerante, más aún cuando la medida del terrorismo mundial es Al-Caeda en Irak y las FARC no le llegarían ni a los tobillos.

Uribe metió a Colombia en un callejón sin salida, en el que perdió todo liderazgo, dejando al enemigo negociando con la comunidad internacional. Exactamente, como las FARC lo querían.

Si Uribe se hubiera puesto a la cabeza del Intercambio Humanitario en el 2002 al mismo tiempo que desmovilizaba a las AUC hubiese matado dos pájaros de un tiro, pero su odio y sus asesores sedientos de sangre terminaron semi-enjaulando un solo pájaro.

Uribe creó las peores condiciones para cualquier reconciliación nacional. Dividió al país en FARC y no FARC, haciendo imposible cualquier paz en Colombia.

La situación esta tan salida de las manos de Uribe que el próximo 4 de febrero el mundo escuchará y comprobará los curtidos tambores de guerra contra las FARC, evidenciando el poder de las FARC y el fracaso de más de 5 años por destronarlas. Si Uribe le hubiera hecho mella a las FARC nadie pensaría en esas demostraciones, sino en una resonante felicitación a Uribe por su victoria sobre las FARC.

Gracias a esa demostración, y desde el 4 de febrero, las FARC tendrán la oportunidad que necesitaban de explicarle al mundo sus acciones, mostrar su resistencia y avanzar en el difícil camino hacia su reconocimiento como fuerza beligerante de Colombia. Ahora va a ser entre las FARC y la comunidad internacional, Uribe será el invitado de piedra.

El caso Chávez es el menos entendido en Colombia. Las relaciones comerciales de Colombia con Venezuela son vitales. Independiente de las pretensiones políticas de Chávez y de su abusiva intromisión en la política interna de Colombia o su amenaza política y económica de Estados Unidos. Las jugadas ajedrezcas del presidente Chávez deben tratarse con la más refinada diplomacia, pero Uribe pone en su gabinete a personas menos capacitadas que él y su canciller camina para adelante porque ve a los demás.

Atacar a Chávez es darle en la vena del gusto a su protagonismo. Y en lograr eso no se queda atrás ni se distingue el ministro de defensa del ciudadano más chambón. Chávez sabe lo que hace y cómo sazonarlo con la crítica que recibe.

Piedad Córdoba es la mejor pieza que tiene Uribe contra Chávez. Uribe debería hacer de ella su principal interlocutor para todos los asuntos con las FARC, Chávez no tendría ningún papel en ese caso.

El problema racista y sexista de los colombianos, el creerse blancos y machos, es lo que origina todo el absurdo repudio y los inmerecidos insultos contra Piedad Córdoba, quien es una valerosa, honesta, demasiado honesta, y una persona muy inteligente, un excelente ejemplo de la mujer colombiana. Pedir cortar relaciones con Colombia, que ella considera en manos del narco-paramilitarismo, es una visión política con la que podemos estar en desacuerdo, pero que en ningún momento nos debe llevar a la estupidez de llamarla apátrida o traidora, a no ser que ignoremos totalmente que vivimos en una sociedad global donde las intimidades de cada país son el tema del mundo.

En estas condiciones, no solo tenemos un presidente incapaz que nos llevó al abismo para ver a las FARC cuando nos resbalamos, sino que sufrimos de una mayoría de colombianos que pretenden ser lo que no son, se fanatizan por las superficialidades que más los convenzan y que viven una sed de sangre peor que la de Drácula.

Uribe se armó hasta los dientes, tiene a todas las fuerzas armadas batallando día y noche contra las FARC con todos los recursos militares, aviones, barcos y helicópteros, pero aún así Uribe les dice a los colombianos, con toda la candidez del mundo, que no lo vayan a malinterpretar que aquí, en Colombia, no hay ningún conflicto armado. Uno no sabe quien es más bobo, si el que está diciendo que aquí no se dispara una bala o los que se aprietan los pantalones para pagar los impuestos de la guerra y sufren las consecuencias de la guerra y que de verdad creen que en Colombia no se dispara un tiro.

 

Entre todos parece que estan luchando contra las sombras que los unos hacen de los otros y así llevamos casi medio siglo dándole vueltas al trigo y nada de harina. Los ganadores indiscutibles han sido las FARC, no importa cuántas metidones de pata hagan y cuántas pestes se digan de ellas, parece que entre más las atacan, menos las acaban.

Uribe debería renunciar. No solo por inepto, sino por ilusionista.

Pero, en Colombia solo la minoría piensa. La mayoría se aguanta y los que votan como votan por Uribe votan por Pastrana y como votan por Samper votan por Gaviria. Y donde haya camorra ahí están.

¿Cuándo tendremos en Colombia una derecha inteligente en lugar de esta bárbara neo-fascista? …Ya que hay escasez de zurdos y ambidextros para hacer una democracia.

José María Rodríguez González

 

En medio del fanatismo mundial

Muchos de los conflictos mundiales son alimentados por el fanatismo irresponsable de personas que creen que si sus ideas se imponen el mundo sería mejor.

Sin embargo, un mundo mejor solo se puede hacer con la cooperación, el entendimiento mutuo y una gran conciencia social.

El problema judeo-palestino no muestra ningún signo de solución, porque sus actores se apegan a especulaciones religiosas, mientras una crisis social crece y se agudiza en Palestina, creando una diferencia socio-económica con Israel que hace imposible soñar con una República Palestina porque el deterioro social solo agudizará el resentimiento y la venganza.

Los chiitas de Irán no van a perder ninguna oportunidad de expander la influencia de sus creencias, y la oportunidad que el presidente Bush les dió a los chiitas de tomar el poder de Irak, que ha sido para ellos como un regalo de Alá. Los sunitas, por su parte, van a desarrollar una persistente insurgencia hasta cuando retomen el poder o lo puedan compartir de manera equitativa, algo que los chiitas no tienen ninguna intención de permitir. Los kurdos, también sunitas, tampoco descansarán hasta unir a los kurdos de Turquía e Irán en una sola nación kurda al norte de Irak. Que Turquía con la ayuda de los Estados Unidos, o que Irán aliado con Irak lo permitan es solo una ilusión.

Argumentos religiosos primitivos alimentan las raices de estas guerras originadas en lograr control económico y militar.

La religión crece en influencia mundial convirtiendo los conflictos del siglo XXI entre secularismo y creencias en oposición a los del siglo XX entre comunismo y capitalismo, éstos intrínsicamente seculares.

Las creencias no necesitan comprobación, simplemente aceptarlas como ciertas y la única verdad, son el resultado de la fe que se inculca a través de antiguas escritura religiosas a las que se consideran nunca afectadas por el tiempo, las transformaciones tecnológicas o los descubrimientos científicos. Estas creencias incluyen la correcta moral de la vida, que para unos puede ser el castigo ejemplar de la desobediencia y la falta de lealtad a la fe y para otros la adoración de personajes y esquemas que representan a Dios o la perfección humana.

Hoy el cerebro más temido no es el de un filósofo de la economía como el judío secular Karl Marx, sino un ingeniero-arquitecto de negocios musulmán entrenado en las artes de la guerra, Osama Bin Laden.

Si se acepta o no el matrimonio de homosexuales o si el aborto debe ser desterrado o no, o si se respeta o no excepcionalmente a la religión son los temas que pueden hacer triunfar o ganar a los políticos estadounidenses. La afiliación religiosa y el cumplimiento de los credos de la religión son un factor determinante en el gobierno de los Estados Unidos, de la misma forma que podría serlo en Afganistán o lo es en Irak.

Birmania es el mejor ejemplo de las creencias y los ritos enfrentados dentro de los polos del poder y la sumisión. Una junta militar que profesa dávidas al budismo y que dice actuar de acuerdo a los principios budistas se enfrenta a los monjes budistas que ven a sus hermanos ser asesinados, desaparecidos o encarcelados sin ningún otro motivo que por pedir libertad y justicia.

La espiritualidad, la perfección del individuo aparecen aquí como la sublimación de todas las religiones, y aún así estas formas rituales y disciplinadas de vida tienen que enfrentarse a las decisiones del poder con la sumisión o la muerte.

No importa si es con el discurso económico del comunismo o el capitalismo o el de la espiritualidad y la secularizad, en el fondo sigue siendo el enfrentamiento del poder que exige sumisión y la sumisión que exige poder.

Algunos países en general seculares, como los Estados Unidos, parecieran enfrentarse a otros generalmente religiosos como Irán, pero tanto en el uno como en el otro persiste la contradicción entre el poder y la sumisión a su interior.

El conflicto armado en Colombia es otro ejemplo de esa contradicción, donde las guerrillas se consideran sometidas luchando por el poder y los poderosos enquistados en el gobierno obstinados en someterlas a muerte.

Este es uno de los casos escapados a la extinción, donde décadas de lucha por el poder entre los pobres y los ricos todavía se excusa en una lucha entre el comunismo y el neo-capitalismo global. El caso colombiano está sembrado en el corazón del siglo XX, donde la secularidad y sus ambiciones terrenales son más importantes que su catolicidad, desprestigiada por errores políticos, sociales y económicos.

Mientras Palestina pasó gradualmente de una dirigencia secular y de tipo comunista a una tendencia religiosa de tipo radical, representada por la existencia abrumadora de Hamas, en Colombia la Iglesia solo ha participado casi secretamente del lado de los Pájaros y los conservadores y más secretamente de los paramilitares y del uribismo, como sus protegidos de la lucha contra su enemigo común, el comunismo. No importa que el comunismo ya casi no existe y que el partido comunista solo pueda participar como una cola minoritaria en la oposición y que hasta las guerrillas ideológicamente se sientan más afines con el bolivarismo de Chávez que con Marx.

El secularismo tiene una larga lucha que dar, pero ante la desunión de las religiones, sola la unidad del secularismo tendrá la palabra.

Al tiempo que Colombia vive estancada en un conflicto ahistórico tiene la oportunidad de no caer en la tendencia mundial de la influencia de la religión sobre los destinos de la sociedad. A pesar de que la Iglesia trata de mediar y dirigir los destinos de Colombia como líder de la paz y la reconciliación. Un triunfo sobre las guerrillas con la mediación de la iglesia pondría a la iglesia en la posición privilegiada de influenciar la política colombiana de una manera directa y abierta. Pero, eso no parece que vaya a suceder, porque las fósiles posiciones de las partes, la muy remota probabilidad de que una inversión social sea una realidad en Colombia, que la reparación de millones de afectados por la violencia se logre y que los campesinos y pobres tengan tierras y una motivación para sostener con dignidad y ganancia a sus familias, nos muestran que la historia de Colombia continuará siendo una deformación que crece y crece hasta que se caiga por su propio peso, aunque no sepamos cuántas décadas o siglos se necesitarán para que eso suceda.

Mis deseos porque esta generación de colombianos aprendamos de toda nuestra historia y la del mundo para que podamos hacer una Colombia en la que podamos vivir ocupados por ser lo mejor que siempre hemos querido ser sin necesidad de la violencia, la brutalidad y la barbarie. Donde la justicia y el respeto por cada uno de nosotros sea el legado que dejemos a nuevas generaciones.

José María Rodríguez González

 

Uribe Encartado Encarta a Colombia

 

 

7 secuestrados

 

6 de enero, 2008

 

Debido al descubrimiento del desquebrajamiento interno de las FARC se está cayendo en el frecuente error colombiano de pegarse a los opuestos para ejercer su casi innato fanatismo.

Las FARC han caído políticamete por efecto, pero su peligro militar y su daño social no se han eliminado.

Este fenómeno del desquebrajamiento en ningún momento quita lo dicho sobre el presidente Uribe en este editorial o en los anteriores.

Es un hecho que Uribe está contra el Intercambio Humanitario. Haber esperado hasta el 31 de diciembre para anunciar unos hechos ya conocidos de antemano por el gobierno y