2009: El Año de los Nuevos Engaños de Álvaro Uribe

31Dic08
Alvaro Uribe no se cansa de engañar

Alvaro Uribe no se cansa de engañar

2009: El Año de los Nuevos

Engaños de Álvaro Uribe


Desde el 2002 a hoy ya hay suficientes elementos de juicio para definir al Dr.Álvaro Uribe:  es un guerrerista empedernido e irresponsable. Desde su gobierno los desplazados aumentaron en más de dos millones. Son nómades indigentes sin ningún futuro ni esperanza. El Dr. Uribe los ha vuelto desperdicio social y eso no es amar a Colombia.

La guerra frontal día y noche contra las FARC, aparentemente muy buena y bien aplaudida, no ha dado los resultados esperados y las FARC, a pesar de todos los esfuerzos desesperados a que ha llegado el Dr. Álvaro Uribe, gozan de la guerra permanente y el crecimiento geométrico de su resistencia.

El Dr. Álvaro Uribe ha triunfado en que la mayoría de colombianos odien a las FARC, pero al poner en el mismo saco a las FARC y a la oposición, dividió a Colombia entre gobierno y rebelión y le regaló a las FARC estamentos de la sociedad que no ha ganado y que por el contrario son sus enemigos en la práctica, como es el caso de los partidos POLO y Liberal.

Cualquier experto en contra-insurgencia sabe que los ejércitos regulares no son la mejor idea para acabar con ninguna insurgencia. Son los pelotones especializados en contra-insurgencia y avanzados programas sociales en las zonas de conflicto las mejores herramientas para controlar la lucha armada.
Se trata de ganarse a las bases y a los posibles reclutas de las FARC, no matarlos como lo único que hace el Dr. Álvaro Uribe con sus paramilitares y el ejército colombiano. Esas ideas bárbaras del Dr. Álvaro Uribe han sido promulgadas por políticas milenarias de diente por diente y ojo por ojo que propagan los fundamentalistas sionistas desde el gobierno de Israel y los neocones estadounidenses. Pero, ¿quien va a querer imitar su suerte? Por supuesto que no quienes tienen su vista en la convivencia de la humanidad y su futuro en paz y progreso.

Si la justicia fuera diente por diente y ojo por ojo tendríamos a un país de muecos y tuertos o ciegos, como ha llegado a ser Colombia con la peste del uribismo. Si alguien perdió un diente o un ojo, eso ya es suficiente para que nadie más los pierda y proteger de esa manera el máximo de dientes y ojos de los colombianos. Si alguien comete un crimen, esa persona es llevada a juicio, para que tanto esa persona como el público se eduquen en el buen proceder de la sociedad.

Llevar a los criminales a la justicia es llevarlos a juicio, ese es el objetivo, no repetir los crímenes de los criminales, lo que significaría fomentar y reproducir el crimen, como la mejor fórmula para nunca acabarlo.

El Dr. Álvaro Uribe no es una persona civilizada, sino un bárbaro guerrerista, que donde pisa no vuelve a crecer el pasto. Eso es muy admirado por sus semejantes machistas y bárbaros, pero es pésimo para las nuevas generaciones de colombianos que tenemos retos del avance tecnológico, la protección de nuestra ecología, la distribución equitativa del ingreso nacional, el desarrollo armónico social y el avance de la civilidad, no del barbarismo.

Las FARC amenazan con tomarse el poder por las armas, pero del dicho al hecho hay mucho trecho y sin probar una capacidad de dirección social, económica y política, las armas solo serán voces de violencia en un abismo.

Las FARC fueron formadas para la guerra, por lo que enfrentarlas las entrena y las mantiene unidas. Eso no quiere decir que no hay que atacarlos, por supuesto que hay que responder, adelantarse a sus planes y devolverle  sus ataques, pero la guerra sola definidamente es incapaz de acaba a las FARC. Y este es el punto en el que se para el presidente Álvaro Uribe para nunca acabar a las FARC.

A las FARC hay que tratarlas como fuerza política que son y brindarlas a la negociación para dividirlas, puesto que fuerzas internas radicales, rechazarán la negociación al igual las fuerzas comprometidas con el narcotráfico y demás crímenes. La negociación es la manera más efectiva de reducir al enemigo.

El Dr. Álvaro Uribe es un guerrerista que no quiere ni puede acabar con las FARC, porque perdería billones de dólares que los Estados Unidos le proporcionan y son una especie de asistencia a la sobrevivencia del Estado y su corrupción. Sería como acabar la gallina de los huevos de oro. Acabar a las FARC es una inconveniencia y algo inaceptable para el gobierno del Dr. Álvaro Uribe. Y este es el engaño mayor que ha hecho este gobierno, hacerle creer falsamente a la gente que va a acabar a las FARC, cuando en realidad el presidente Álvaro Uribe les ha regalado a las FARC la guerra prolongada y su desarrollo  a través de la resistencia, que siempre las FARC han demostrado que dominan.

Pero la ayuda del presidente Álvaro Uribe a las FARC no termina allí, ayudar a renovar el Secretariado de las FARC ha sido otra de las tareas del Dr. Álvaro Uribe.

Los desplazados por tragedias naturales y las víctimas de la economía son tierra fértil para nuevos reclutamientos de las FARC.  El presidente Álvaro Uribe no ha creado nuevos barrios para reemplazar las casas perdidas de millares de colombianos afectados por inundaciones y derrumbes. Todo esto es algo que Uribe deja para el reclutamiento de las FARC.

El Dr. Álvaro Uribe sabe muy bien que no puede hacer guerra contra las FARC si las FARC no existieran. Razón por la cual el presidente Álvaro Uribe muestra resultados contra las FARC, pero no se atreve a acabarlas, lo que requeriría negociaciones inmediatas.

El engaño es evidente y no necesita mayores explicaciones. El presidente Álvaro Uribe politiqueramente dice que tiene a las FARC debilitadas y diezmadas, pero resiste cualquier negociación con ellas, lo que deja en claro que el gobierno del presidente Álvaro Uribe no ha logrado ninguna  victoria sobre las FARC ni ningún control sobre ellas.  Las FARC, según lo ha repetido innumerable veces el  presidente Álvaro Uribe, son muy fuertes y pueden tomar el poder con cualquier negociación.

El Dr. Álvaro Uribe ha dejado muy claro a toda Colombia que a través de todos sus años de gobierno y con todos lo ataques diarios, día y noche, contra las FARC  éstas conservan la capacidad de recuperarse y que con la más mínima negociación su toma del poder es inminente. Con todos los pataleos, propaganda y gritos el presidente Álvaro Uribe se ha quedado corto de confesar la causa de su impotencia ante  las FARC y que su guerra las ha fortalecido, encurtido y les ha dado a las FARC el mejor entrenamiento de su historia.

La guerra le garantiza a Uribe que las FARC se mantengan unidas y entrenándose de batalla en batalla y que la guerra se prolongue indefinidamente.

No hay que darle más vueltas, Uribe solo negociará con las FARC si las tuviera doblegadas. El presidente Álvaro Uribe se resiste a negociar con las FARC porque él y su gobierno saben muy bien, aunque lo guarden en celoso secreto, que  las FARC tienen la sartén por el mango, y la prueba es que el presidente Álvaro Uribe ha quedado reducido a rechazar de plano cualquier negociación, por mínima que sea.  Mientras las FARC mantengan en alto su resistencia y su superioridad táctica y estratégica, el presidente Uribe jamás podrá negociar con ellas.   Es así de simple y claro.

Este engaño del presidente Álvaro Uribe se desmonta si la gente comprende el juego del presidente  y se da cuenta que Las FARC amenazan con tomarse el poder por las armas, pero del dicho al hecho hay mucho trecho y sin probar una capacidad de dirección social, económica y política, las armas solo serán voces de violencia en un abismo.

Después del calculado fracaso del presidente Álvaro Uribe ante las FARC, ahora embiste a los colombianos con su otro engaño, el económico.

Mientras la mayoría de países del mundo se apretan el cinturón y crean respuestas y alternativas económicas financieras para sus pueblos, el presidente Álvaro Uribe le entrega las consecuencias de las crisis económicas de su gobierno, como las pirámides, a los voraces usureros de la economía financiera colombiana y global.  El presidente Álvaro Uribe insiste en promover a toda costa aquellos prestamitos y ayudas tan caritativas moldeadas en los  UPAC, con nuevos nombres, pero el mismo idéntico concepto: préstamos facilitos engrampada segura.  Ese gran engaño de cómo mantener al pobre bien pobre, o mejor  si lo puede convertir en  un miserable de generaciones por venir.

El escondido esquema UPAC que usa el presidente Álvaro Uribe para todos los préstamos a las pymes y  los necesitados que caigan  es otro de sus regalos a la banca, que financia sus campañas y a sus paramilitares, mientras ganan indulgencias como las grandes matronas de la caridad colombiana.

El juego es muy sencillo, el presidente Álvaro Uribe declara otra de sus favoritas guerras contra la especulación, pero la intocable especulación de la banca es para el presidente Álvaro Uribe inexistente,  ni siquiera promete una ley que la impida. Álvaro Uribe guarda silencio solemne sobre su intocable banca especuladora. El presidente Álvaro Uribe hace otra guerra contra los empeños, pero otra vez guardia ese silencio solemne sobre las hipotecas y cómo las gentes pagan sus casas varias  veces en intereses y las pierden. El presidente Álvaro Uribe se inventa otra guerra contra pequeños negocios que cobran usureros intereses, pero nos entrega su solemne silencio por los incontrolables y dictatoriales intereses de las tarjetas de crédito y de los “servicios” de los bancos, hasta para averiguar un balance del propio dinero del usuario.

El 2009 es el año de la guerra económica del presidente Álvaro Uribe contra la mínima existencia de cualquier competidor de sus adorados y protegidos usureros de la banca que exprimen como sanguijuelas a todo usuario que se le atraviese y quienes recortan el salario de cada trabajador cuyo sudor de la frente fue a parar a sus bancos. Las históricas billonarias ganancias de los bancos han sido el legado más grande del presidente Álvaro Uribe en la historia de Colombia. Nunca hubo un presidente que trabajara, trabajara y trabajara tanto por los súper-ricos de Colombia en toda la historia de nuestro país.

Por supuesto el dinero no se genera si no hay producción y si no hay esclavos que como el conejo, al que le atan una zanahoria en frente  de sus ojos, corran eternamente a ver si alcanzan la zanahoria.  El presidente como buen líder de los súper-ricos les da un consejo muy súper-rico a los pobres:  Cállense, dejen su resentimiento, no se quejen y menos exijan algo,  las cosas están muy bien, no sean malagradecidos, todo podría ser peor.  A trabajar, trabajar y trabajar.  Amen a Colombia.

Fuera de que el presidente Álvaro Uribe nos obliga a seguir con las FARC ahora nos obliga a trabajar, trabajar y seguir trabajando dizque por amor a Colombia (la banca)  y a que no abramos la boca (oposición), si podemos comer aunque sea basura, a comer callados.

Como un deseo de nuevo año sería bueno que en vez de amar a Colombia, amáramos a nuestros hijos, ya que si nuestros hijos son colombianos eso es amar a Colombia, y que luchemos como familias por quitar para siempre la corrupción defendida por siglos por engañadores como Uribe y los que las castas dominantes apoyan,  que  luchemos por educación y salud para todo niño colombiano pagos con la mitad de los impuestos  que el presidente Álvaro Uribe se embolsilla para su politiquera guerra contra las FARC, que invirtamos en ciencia y tecnología, en medio ambiente y la protección de nuestras riquezas naturales, la más importante de todas: la vida. Y que trabajemos por una nación donde el trabajo sea valorado y tan bien pago, que trabajar sea una honra para todos.  Trabajemos por una nación independiente, con equitativa distribución del ingreso nacional, con especial atención del desprotegido y del necesitado, una nación de la que nos sintamos orgullosos de construir porque es justa, compasiva y trabaja en un mejor futuro para todos. Los colombianos tenemos que comenzar a caminar hacia adelante, desde ahora, con FARC o sin FARC, con gripa o sin gripa, con plata o sin plata, lo que cuenta para llegar son los pasos que demos.

En Chile los católicos no se comieron el cuento de que el socialismo es acabar la propiedad privada, o eliminar al individuo, o una dictadura estalinista,  y hoy gozan de un gobierno socialista cómodo en negocios internacionales y esforzándose por corregir los vicios sociales que dejaron los engaños de la derecha, el mismo tipo de engaños que propaga diariamente el presidente Álvaro Uribe.  En Brasil la gente tampoco se tragó el cuento de que la izquierda era lucha armada y destrucción de la democracia, y hoy los brasileños siguen disfrutando de su fútbol,  sus carnavales, de una vida social  enrutada en la justicia, una educación abierta y un desarrollo tecnológico ejemplar en Suramérica.

Este año  Colombia debe salir del oscurantismo y levantarse erguida  a unirse a las naciones progresistas y  líderes de nuestro tiempo.

Si, tenemos los engaños de Uribe, pero también tenemos un pueblo poderoso cuando haga caso omiso de esos engaños.

José María Rodriguez Gonzalez

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