Congreso de Colombia en la mira internacional y el TLC

27Mar10
¿Quién será el presidente de Colombia?

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Congreso de Colombia

en la mira internacional

y el TLC


Ecuador y Venezuela esperaban un congreso colombiano con predominio no uribista que facilitara el diálogo y los acuerdos necesarios para terminar con el antagonismo creado entre estos dos países y Colombia en los últimos años.  Estados Unidos y la Unión Europea, paradójicamente, también esperaban un congreso menos uribista que cambiara esa imagen negativa de  la parapolítica y la corrupción que dejó el actual congreso, mayoritariamente uribista. El avance del Partido de Integración Nacional (PIN), compuesto de testaferros y familiares de narco-paramilitares, empeoró este escenario.

La naturaleza de las relaciones exteriores no es solamente política, como se suele creer, sino principalmente económica. El TLC no se dejó de aprobar en el Congreso de Estados Unidos por razones políticas, ya que la afinidad, sumisión y apoyo incondicional de Colombia a los Estados Unidos no tiene parangón en el mundo. Las razones por las que no se aprueba el TLC son claramente económicas: la seguridad sindical  y el respeto por los derechos humanos, ambas ligadas a la estabilidad económica.

Si no hay seguridad sindical, los trabajadores pueden perjudicar fácilmente los intereses estadounidenses. Y si no hay estabilidad  y seriedad en el respeto de los derechos humanos, la población puede rebelarse ante el dominio del mercado de parte de los Estados Unidos que el gobierno colombiano está obligado a defender por contrato. En situaciones como ésta, la población se estaría enfrentando a dos gobiernos asociados; y si uno de ellos quebranta los derechos humanos, el otro, en este caso Estados Unidos, se convierte en cómplice y se vuelve vulnerable al ataque de sus intereses económicos.

De falta de seguridad sindical y violación de derechos humanos son los casos de Chiquita Banana, Drummond, Nestle and Coca-Cola. En un contexto en el que tanto narcoparamilitares como parapolíticos compran votos, y donde la corrupción es una realidad inocultable, los intereses estadounidenses no encuentran un terreno normal para los negocios y sí un lugar de muchas intrigas de violencia que puede afectar negativamente su política y sus intereses económicos.

Sigue fresca la experiencia del TLC de Estados Unidos con Méjico que desató una crisis de inmigración, causada por quiebras agrarias y que favoreció el establecimiento del narcotráfico, ahora convertido en narconacionalismo como lo mostraron los ataques en Ciudad Juárez.

El hecho de que el narcoparamilitarismo encuentre aceptación en el Congreso colombiano, así sea indirectamente a través de testaferros y familiares, hace que el TLC con Colombia sea más problemático para Estados Unidos  que uno con Panamá o Corea del Sur.

Nunca se ha mencionado a las FARC como obstáculo para el TLC, porque su injerencia en la economía es colateral. El narcoparamilitarismo, en cambio, se ha consolidado cada vez más como una fuerza económica y política decisiva que encuentra su lugar en la población colombiana. Las elecciones legislativas no perjudicaron a nadie asociado con el narcoparamilitarismo o la corrupción; sólo afectaron a quienes se acusó de estar asociados con las FARC o con Chávez. Esto muestra claramente cómo la población abraza el crimen por encima del conflicto político o de la imagen de Colombia.

En Colombia lo ideológico supera a sus intereses económicos. Es por eso que nunca se tuvieron en cuenta las consecuencias de la violación de la soberanía de Ecuador o de las acusaciones a Chávez de tener relaciones cercanas con las FARC. La falta de discreción y de diplomacia para tratar las diferencias con estos dos países golpeó la economía colombiana, dejando atrás cualquier ganancia alcanzada con la inversión extranjera.

La situación económica colombiana ha llegado a graves problemas estructurales y la seguridad interna y hasta el futuro mismo de Colombia dependen ahora de cómo se resuelvan sus rompecabezas económicos. El congreso que elegimos mantiene las raíces del anterior; falta saber si los colombianos insistirán en el rumbo marcado por este Congreso o harán los cambios necesarios para encontrar el timonel que resuelva los problemas vitales de la nación.

José María Rodríguez González



One Response to “Congreso de Colombia en la mira internacional y el TLC”

  1. Qué basura de artículo tan ridículo.

    El PIN podría desaparecer del mapa y la mayoría uribista aun así SERÍA INCLUSO MAYOR QUE EN EL CONGRESO ACTUAL.

    Siga escribiendo basura sesgada, y luego no chille cuando nadie le crea.


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